Nuevos Aires de Cartier
Lunes, 15 Septiembre 
Después de la dispersión de Cartier por todo el mundo, debida sobre todo a la
desaparición de Louis y de Jacques Cartier, esta herencia cultural continúa ejerciendo
sobre el mundo entero una fascinación indiscutible, recuperada por Robert Hocq, un
industrial decidido a rentabilizar la adquisición prestigiosa de esta empresa excepcional encaminada al futuro.
Así, en 1968, bajo el impulso de Robert Hocq, el primer mechero oval de Cartier parte a la conquista del mundo. En 1972, un grupo de inversores, reunidos por Joseph Kanoui, toma el control de Cartier París y nombra presidente a Robert Hocq, quien se impregna de la tradición de Cartier aportando a la organización y a los nuevos diseños un aire de juventud y de modernidad.
En 1973, presenta el concepto Les Must de Cartier en colaboración con Alain Dominique
Perrin. Le nombra Director general de Les Must de Cartier y le confía su desarrollo,
creándose nuevas líneas de productos: relojes de corladura, artículos de marroquinería,
plumas estilográficas y perfumes que llevarán desde entonces el nombre de Cartier.
Preocupado por establecer con su nueva clientela joven un contacto más directo, el
equipo directivo pone en marcha una nueva red de tiendas en los cinco continentes. Con
la aparición de Cartier Monde, 1979 marca el logro histórico de la reunificación de los
intereses de la marca que, bajo la égida de esta nueva entidad, controla a partir de
entonces Cartier París, Cartier Londres y Cartier Nueva York.
En la década de los años 80, destaca ya, bajo la presidencia de Alain Dominique Perrin,
la creación de la Fundación Cartier para el arte contemporáneo, dando ejemplo de un
mecenazgo moderno.
