Mitos y Leyendas
Lunes, 7 Julio 
Las piedras preciosas producen en quien las contempla un efecto extraño difícil de explicar: no sólo por el valor material de este objeto deslumbrante que tenemos en la mano, sino por un fluido energético que se transmite al tocarlas.
Es un hecho comprobado el campo energético de las gemas, lo cual se utiliza en la relojería y la era espacial con los Cristales de Cuarzo, que general energía eléctrica al ser estimulados sus electrones.
De todas las gemas, los diamantes constituyen los más preciados de la época moderna. Los romanos los llamaban además, palabra griega que significa indomable. El diamante debido a su dureza y cohesión molecular homopolar, es prácticamente indestructible salvo por percusión o exceso de presión aplicada, y la refracción de la luz que producen sus caras, le han brindado la fama de joya invalorable para los modernos orfebres.
El diamante es carbono puro cristalizado, donde algunos suelen tener en su composición molecular átomos de nitrógeno y boro, produciendo tonos amarillentos los primeros y azulados los segundos; mientras que los diamantes blancos perfectos no llevan ningún otro elemento. El diamante se forma en la corteza terrestre a altas presiones y temperaturas y a una profundidad que oscila entre los 120 y los 200 Km. Son de origen magmático, saliendo a la superficie por las chimeneas de los volcanes.
